martes, 26 de enero de 2016

ORNAMENTO Y DELITO



En la antigua Roma (en casi todo miramos a Roma), para dar respetabilidad a edificios profanos utilizaban las columnas adosadas, solo decorativas. Esta respetabilidad venía dada porque estas columnas entroncaban con las estructuras adinteladas de los templos griegos. Sin embargo eran solo mera decoración, ya que estos edificios estaban hechos con arcos y bóvedas de cañón, para los que eran completamente innecesarias estas columnas. 

Ejemplos de esta clase de arquitectura pueden verse en el Teatro de Marcelo (abajo), en el Tabularium o el anfiteatro Flavio (más conocido como Coliseo).



Con el paso del tiempo esta práctica se siguió utilizando, sobre todo a partir del Renacimiento, hasta que con la llegada del siglo XX las ideas cambian. El insigne arquitecto austríaco Adolf Loos comienza su famosos artículo Ornamento y delito con estas palabras:

"El ornamento no es sólo es símbolo de un tiempo ya pasado. Es un signo de degeneración estética y moral."

Dando paso a una nueva arquitectura y a una nueva visión del arte que va a la esencia.



Traslademos esta idea al deporte.

Adornarse en una acción no productiva para el equipo, es el delito del que nos habla Loos. Es el adorno que no sirve para desbordar a un rival. Es elregate que se realiza hacia tu propia puerta teniendo un pase claro para avanzar. Es el que pone en riesgo la posesión de balón en una zona cercana a nuestra puerta y que además, debido a su improductividad, hace creer al rival que se le está menospreciando, cosa que en muchos casos es cierta.

En el siguiente vídeo vemos unos casos, ofrecidos por Falcão, un asiduo en este tipo de comportamientos y más ahora que físicamente no responde como cuando era el mejor jugador del mundo (que lo fue).


Este tipo de casos, lo que se demuestra es un egoísmo no compatible con el objetivo común del equipo cuando se juega contra un rival de nivel parecido al tuyo, y un menosprecio cuando se compite contra un rival de menor categoría.

No olvidemos el objetivo final del juego, el gol. Todo lo que no tenga ese objetivo es superfluo, y por lo tanto estamos en la obligación de intentar evitarlo. En otras palabras, es "delictivo".

En cambio no tengo nada contra el lujo o el adorno si sirve para superar al rival o para conseguir el gol. Disfruto con él como el que más.

Para que veáis que no tengo nada en contra de Don Alessandro Rosa Vieira como jugador, lo pongo como ejemplo también de esto.


Gracias por su amable atención.

Un saludo.

Apéndice: El otro día, en las semifinales del Campeonato Europeo de balonmano se vio un magnífico ejemplo de lo que es un adorno enormemente útil al equipo. Víctor Tomás finalizó una gran jugada con una esplendorosa rosca que el narrador televisivo calificó de "frivolité" (sic). Nada más lejos de la realidad. Victor Tomás superó la salida del portero de la mejor manera, poniendo el balón fuera de su alcance (ver el post GEOMETRÍA PARA IMPEDIR EL GOL). Juzguen ustedes.


video
 

Víctor Tomás ESPAÑA - CROACIA




martes, 19 de enero de 2016

EL DEPORTE Y SU IMPORTANCIA PARA LA ESCULTURA CLÁSICA

El deporte, y más en concreto sus campeones, fue muy importante en el desarrollo de la escultura en la antigua Grecia.

Uno de los temas que desde antiguo fue principal en la escultura griega era el de inmortalizar a los grandes atletas de los Juegos Olímpicos (otro día me pondré con los que confunden juegos olímpicos con olimpiadas). Estos atletas volvían a sus lugares de origen como héroes y no era extraño que se encargaran a los grandes de la época esculturas para homenajearlos. Teniendo en cuenta lo dinámico de la actividad de los atletas, se convirtieron en el objeto perfecto para las investigaciones estilísticas de los escultores griegos.

No sé si saben ustedes que apenas quedan esculturas griegas originales del periodo clásico, y que todas (o casi todas) las que damos por esculturas griegas prototípicas son solo copias romanas en mármol de originales griegos desaparecidos. Os pondré unos cuantos ejemplos de esculturas de atletas, ninguno triunfante.

El primero es el más famoso de todos, el discóbolo de Mirón.


Decía Quintiliano de él que era "forzado y artificioso", sin embargo para los demás es una de las obras maestras del primer periodo clásico. Estructurado en triángulos nos propone una perfecta simbiosis de estabilidad y movimiento. Mirón fue revolucionario en la manera de representar al atleta, no en el momento del triunfo sino en el instante de tensión justo antes del lanzamiento.

La siguiente muestra es de otro revolucionario de la estatuaria griega, Lisipo con su Apoxiomenos.



De este escultor es famosa la estatua, por desgracia desaparecida, de Polidamante de Escotusa, luchador casi legendario, del que nos cuenta Pausanias que fue capaz de matar con sus propias manos a tres soldados persas, llamados inmortales, de la guardia personal de Darío.

Lisipo, escultor personal de Alejandro Magno, nos muestra al atleta en el momento posterior a la lucha, cuando utiliza el estrígilo para limpiarse la arena adherida a su cuerpo impregnado de aceites. La escultura invade el espacio del espectador y nos invita a rodearla, algo que no ocurría con anterioridad cuando las estatuas solo eran presentadas para ser vistas de frente.


Por último les muestro una de mis favoritas, única original de las reseñadas. El llamado púgil de las termas. De época helenística, atribuido a Apollonios de Atenas (igual que el torso del Belvedere), representa a un púgil tras el combate, exhausto y con todas las heridas que la lucha le ha ocasionado en el rostro y el cuerpo. Nada que ver con lo ideal, tan típico del clasicismo. El púgil se vuelve hacia alguien que le habla a su lado, seguramente su entrenador.
No sabemos si ha ganado o no, seguramente sí, pero no es una figura triunfante. Está en el momento del sosiego después del triunfo, es el tiempo y lugar de la reflexión, cuando ya sosegado se llega a comprender lo logrado.



Estas tres esculturas se encuentran en Roma. Bonita excusa para visitar la ciudad más bella del planeta.

Saludos.

jueves, 14 de enero de 2016

PREFIERO A CICERÓN

Los antiguos romanos eran un pueblo ante todo pragmático. Para ellos lo primordial era la expansión de su civilización, por ello daban una gran importancia a la ingeniería y las leyes. Por tanto, lógicamente, en la Roma republicana era señal de baja educación saber de arte. En la Verrina segunda Cicerón hablaba del arte de esta manera:

"Un Cupido de mármol, de Praxíteles (he aprendido los nombres de los artífices, como podéis comprender, al instruir las diligencias del proceso). El mismo artista, según creo, fue autor del Vupido que está en Tespias y por el que la gente visita aquel lugar, pues no hay en él otro motivo para hacerlo... Frente a ésta se encontraba un admirable Hércules de bronce, que decían obra de Mirón, creo yo... (consulta sus notas)..Sí, eso es... Llamaban Canéforas a estas estatuas, pero el autor, ¿quién era?, ¿quién decían que era? (Alguien se lo apunta) ¡Ah! Sí; dices bien; decían que era Policleto."




Sin embargo Cicerón sabía, y mucho, de arte. Traslademos esto a la actualidad. Ahora hay intelectuales que ,no sé si como pose o verdaderamente, se muestran completamente ignorantes en cuanto a materia deportiva. Ignorando una parte esencial de la cultura del siglo XX en adelante. Si bien es algo que ya parece ir remitiendo, al menos en el periodismo. Empieza a haber grandes columnistas políticos que también hacen opinión deportiva de muy alta calidad.

Sin embargo yo iba por otro lado. Hay una especie única en el periodismo patrio. Especie conformada por un solo individuo. La del periodista deportivo que pese a no tener ni idea de una gran cantidad de materias (entre ellas el arte) se las da de especialista en todas. Don Santiago Segurola.

Este buen hombre es capaz de pontificar sobre cualquier tema sin el más mínimo rubor y demostrando en cada ocasión que su ignorancia es tan enorme como su soberbia. Un día fue preguntado por La Vida De Brian y lo mejor que se le ocurrió decir sobre ella fue que se le cayó algo sobre la cabeza y no la vio. Brillante. En otra ocasión hizo una breve reseña radiofónica a una exposición antológica de Caravaggio. Imposible imaginar la sarta de simplezas que salieron por su boca.

Pero hay periodistas deportivos que ni siquiera saben de deporte, y no solo no saben de deporte sino que se burlan de los que sí saben. Se comportan como los alumnos populares de las películas americanas con respecto a los nerds. En ciertos programas radiofónicos no es extraño oir cosas como ésta: "Hala, se sabe el nombre del campeón de la Champions de Asia, ¡qué friky!" Y se ríen, encantados de su propia ignorancia. La mera idea de que haya medios donde se haga mofa de quien tiene conocimiento profundo de la materia que se da, me parece una vergüenza. Y de vergüenza es cómo consideran a sus oyentes si piensan que eso les gusta.

Para eso prefiero a alguien como Cicerón, que aunque disimule y diga no saber de arte (o deporte), al menos no se ría de los que sí tienen conocimientos. Ridiculizar a compañeros por sus conocimientos es indicativo de una sociedad enferma. Mala época vivimos si esto se ve con normalidad. Teniendo en cuenta que este tipo de comportamiento se está haciendo extrañamente popular, me temo que es lo que gusta a sus oyentes, así que soy pesimista.

Me vuelvo a Roma.



lunes, 4 de enero de 2016

MANIERISMO FUTBOLÍSTICO

El manierismo en arte se puede definir como la llegada al extremo de la imitación de los grandes maestros del Renacimiento. Incluso llegando al límite de negar las propias enseñanzas de éstos.

Pues el manierismo también se ha producido en el mundo del fútbol. El Barça de los últimos momentos de Guardiola, o con el Tata Martino y la selección española han tenido etapas manieristas.

Llegó un momento en estos equipos (en el Barcelona ya pasó, en la selección parece que también aunque no estoy muy seguro) en que se siguió el estilo de épocas exitosas anteriores pero llevándolo al extremo y olvidando el objetivo final del juego. Se continuó con el passing game (el tiki taka que decían los "periodistas") pero con cada vez menos profundidad y por lo tanto menos ocasiones de gol.

Al igual que en el manierismo artístico todo terminaba por ser confuso, artificioso, por lo tanto aburrido y, peor que todo eso, poco útil. Un buen ejemplo lo encontramos con la selección española en el Mundial de Brasil, donde el seleccionador llegó al extremo de ese manierismo. Siguió contando con jugadores que fueron clave en éxitos antiguos pero no aptos físicamente para un reto de las características de una Copa del Mundo, con las consecuencias que todos conocemos.

En algunas ocasiones el manierismo artístico se salva por el talento excepcional del artista, al igual que un equipo manierista se salva por el talento excepcional de algún jugador. Parmigianino o el Greco nos ofrecen piezas clave de la pintura de todos los tiempos gracias a su especial manera de volver a interpretar a los maestros.


En el Barça ese talento se personificó tantas veces en Messi que hizo que se mantuviera a flote durante mucho tiempo, mientras que en la selección no había un talento goleador que pudiera remediar el exceso manierista del equipo.

Con esto quiero decir que no se puede estructurar el juego de un equipo sin tener en cuenta los propios mimbres, solo siguiendo estilo ajeno. 

El manierista futbolístico mayor del reino es Paco Jémez, que tiene enamorada a la prensa pero al equipo en puestos de descenso. Sin el talento goleador excelso necesario o la capacidad técnica de los jugadores del original, el estilo se convierte en una mala copia manierista. No conseguir cambiar de registro para conseguir el objetivo, que es ganar partidos (no lo olvidemos Sr. Cappa), es como el artista que no quiere cambiar su forma de pintar aunque ya no convenza a sus clientes. Picasso cambió de estilo muchas veces. Señores de la prensa, díganle al Sr. Jémez que esto de cambiar no es malo si es útil.

Para muestra un botón. Un equipo que ha sabido cambiar respecto a su original contra otro que sigue creyendo en las hadas del tiki taka.



Un saludo a todos.