domingo, 15 de mayo de 2016

RENDIRSE NO ES UNA OPCIÓN

No voy a esconder a estas alturas que soy madridista. Madridista hasta extremos no recomendables para la salud. Mi propósito en esta entrada es hablar del Real Madrid sin hacerlo realmente. Me dispongo a poner ejemplos tanto en deporte como en arte de una de las características que identifican al club blanco, la de no rendirse nunca.

En deporte propongo dos ejemplos, uno en fútbol y otro en atletismo.

En la final de la Copa de Europa de 1999 entre el Bayern de Múnich y el Manchester United se había llegado al final del tiempo reglamentado con victoria momentánea por 1-0 de los bávaros. En los tres minutos del tiempo añadido los ingleses fueron capaces de remontar el resultado.




El final de ese partido nos dejó imágenes impactantes. El árbitro del partido, Pierluigi Collina intentando levantar a los hundidos jugadores del Bayern para poder continuar el encuentro, mientras los ingleses celebraban un triunfo inimaginable solo unos minutos antes. 



En otra ocasión casi legendaria, el corredor Eric Liddell tomó parte en una competición entre Escocia, Inglaterra e Irlanda en Julio de 1923.

Participó en la carrera de 440 yardas y en los primeros momentos cayó al suelo, perdiendo la estela del resto de los competidores. Liddell se levantó y corrió como si su vida dependiera de ello. El "escocés volador" fue recuperando la ventaja de sus rivales hasta conseguir llegar a la meta en primer lugar derrumbándose exhausto al romper la cinta.


El que fuera posteriormente campeón olímpico en París 1924 corría con la cabeza para atrás y la boca abierta, dando siempre la sensación agónica que hacía más emotivas sus victorias al modo que después lo hicieran Zatopek o Radcliffe. Esta carrera, así como su historia fue narrada por la magnífica película Carros De Fuego dirigida por Hugh Hudson y con la inmortal música de Vangelis.

En arte contaré la historia del retrato de Scipione Borghese.

El cardenal Scipione Borghese encargó un retrato en mármol a Gian Lorenzo Bernini.

Cuando Bernini tenía casi terminado el busto, se dio cuenta de una gran imperfección del mármol en la frente del cardenal. Esa imperfección podría convertirse en un grieta y dar al traste con todo el trabajo, y por lo tanto con su reputación de escultor.

Así que decidió no darse por vencido y ponerse a trabajar en un segundo busto que terminó en quince días con sus noches, según su biógrafo Baldinucci (según cuenta su hijo Domenico fueron sólo tres).



Cuando Bernini mostró al cardenal su primer busto, con la imperfección del mármol, éste no pudo reprimir un gesto de desencanto. En ese mismo momento Bernini le descubrió el segundo retrato, la alegría que demostró Borghese sacó a la luz la decepción que le había supuesto el primer busto.

Estos dos bustos pueden ser admirados uno al lado del otro en La Galleria Borghese en Roma, junto con una gran cantidad de esculturas de Bernini que son de obligada visita a todos los que van a la ciudad eterna.

Como consecuencia a todo esto termino con la conclusión de que, como John Ford (lo que nos descubrió @MrSambo92 en La Galerna Madridismo y John Ford), Bernini era claramente madridista.

Estas cosas suceden muy de vez en cuando pero siempre hay que perseguirlas, lo que no es justificable es rendirse, bajar los brazos y esperar el final.

El señorío es morir en el campo.

Un saludo.