martes, 2 de agosto de 2016

EL FÚTBOL SALA NO DEBE SER OLÍMPICO

Alejándome del arte y aprovechando que están a punto de empezar unos nuevos Juegos Olímpicos de la Era Moderna, argumentaré mi posición favorable a la no inclusión del fútbol sala, de mi amado fútbol sala, en ellos.

En primer lugar he de decir que amo tanto los JJ. OO. como el fútbol sala. Así que no es por desinterés en ellos por lo que no quiero que esté. Creo que no es bueno el aumento del número de deportes olímpicos, es más, abogo por la reducción drástica del número de disciplinas en los Juegos.

Los deportes básicos de los JJ. OO. son, en mi opinión, la Natación y el Atletismo. Son utilizados como armazón estructural en la organización de los juegos, solo con ellos se les podría dar el nombre de Olímpicos. Por otro lado hay deportes que se han ganado a pulso su importancia en los Juegos, como la Gimnasia Deportiva y algunos deportes de combate o la halterofilia.

Para mí, los Juegos Olímpicos son, desde la antigüedad, un canto al individualismo, a la heroicidad del atleta solitario. Por lo tanto ya me parece forzada la presencia en ellos de deportes de equipo. Ahora bien, teniendo en cuenta la dilatada y magnífica historia olímpica de muchos de estos deportes de equipo, creo importante que se mantengan siempre y cuando el título Olímpico tenga más importancia que el Mundial. Baloncesto, Balonmano, Hockey Hierba o Waterpolo son claros ejemplos. Sin embargo el fútbol tiene que quedar desterrado definitivamente de los juegos. Del tenis, golf, rugby o baseball no quiero ni hablar.

Por esta última razón es por la que creo que el fútbol sala no debe formar parte de los Juegos Olímpicos. Ya se ha conseguido una relevancia a nivel mundial lo suficientemente importante como para ser notorio sin necesidad de unos Juegos Olímpicos. La historia de nuestro deporte ya tomó camino propio, no necesita el escaparate (no siempre favorecedor) de los Juegos. Nuestra ya no tan joven historia ya es especial con los Campeonatos del Mundo o Europa, y ya tiene una mítica que, en mi opinión, no ganaría nada con la celebración de un torneo olímpico.

Ahora es tiempo para la polémica.

Un saludo.