La imagen que me viene a la mente si pienso en Aída es cuando recogía el subcampeonato de Liga en Málaga, tragándose las lágrimas que el resto no podíamos reprimir. Con una entereza y orgullo que han sido identificativas en su carrera.
Aquel verano de la pandemia Aida, en su primer año como capitana, sostuvo al equipo como lo hizo tantas veces después hasta volver a hacerlo en el subcampeonato en la copa de este año. Ese ha sido su trabajo durante todos estos años, sostener al A.D. Alcorcón tantas veces tanto dentro como fuera de la pista.
Aída ha sido el tipo de jugadora que iba por debajo del radar. Aunque nunca fue una gran virtuosa del balón, siempre estaba donde debía y terminaba todas las temporadas entre las cinco o seis goleadoras del equipo. Pero si te permitías mirar un poquito más allá entendías que ha sido la argamasa que permitió al Alcorcón llegar a cotas que por presupuesto y condiciones de trabajo quizás no le correspondían. Conseguía una cohesión grupal que nunca fue fácil de lograr.
Ese espíritu no solo lo mantuvo durante todos estos años en el club sino que creo que lo ha trasladado a las nuevas generaciones. En todos los equipos de la base del club hay jugadoras que mantienen ese carácter y la eligen como modelo a seguir, desde el benjamín hasta el filial. Que es el objetivo de toda capitana que se precie.
No se retirará el número 3 y no se pondrá una bandera gigante en el techo de Los Cantos (Ojalá se pudiera, bien merecido lo tiene) sin embargo quedará en el recuerdo de todos los que la vimos desde la grada o tuvimos el privilegio de compartir tanto en entrenamientos, viajes, concentraciones, banquillo y partidos.
Además era una de las últimas de una clase, de las que compaginaron su trabajo como arquitecta con su empleo como jugadora de fútbol sala, lo que añade mérito a su forma de ser y de entender las relaciones dentro de un equipo.
El magnífico homenaje que le dedicó el club y la afición de Alcorcón (con tele incluida) es más que merecido y al fin mostró bien a las claras que es una figura muy reconocida tanto por los aficionados como por sus propias compañeras. Pocas veces estas cosas se ven con tanta claridad en un acto, y me alegro infinitamente por ella.
Desde este humilde lugar, mi más sincero agradecimiento (ella sabe por qué) y admiración por la que debería ser uno de los espejos en las que las pequeñas de la A.D. Alcorcón tienen que mirarse para llegar a ser grande en este club y este deporte.
GRACIAS, JEFA. CAPITANA PARA SIEMPRE.
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