Foto: Jorge Quesada La imagen que me viene a la mente si pienso en Aída es cuando recogía el subcampeonato de Liga en Málaga, tragándose las lágrimas que el resto no podíamos reprimir. Con una entereza y orgullo que han sido identificativas en su carrera. Aquel verano de la pandemia Aida, en su primer año como capitana, sostuvo al equipo como lo hizo tantas veces después hasta volver a hacerlo en el subcampeonato en la copa de este año. Ese ha sido su trabajo durante todos estos años, sostener al A.D. Alcorcón tantas veces tanto dentro como fuera de la pista. Aída ha sido el tipo de jugadora que iba por debajo del radar. Aunque nunca fue una gran virtuosa del balón, siempre estaba donde debía y terminaba todas las temporadas entre las cinco o seis goleadoras del equipo. Pero si te permitías mirar un poquito más allá entendías que ha sido la argamasa que permitió al Alcorcón llegar a cotas que por presupuesto y condiciones de trabajo quizás no le correspondían. Conseguía una cohesi...
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